¿Hay obras dramatúrgicas que envejecen? ¿Que no deberian representarse más? O quien las pone en escena es quien las envejece, Ideas a propósito de "Pareja abierta" con David Mondacca y Jhazel Vargas.
Mabel Franco, periodista
Me pregunto si hay obras dramatúrgicas que envejecen, que ya
no se deberían hacer. Y me respondo que “creo que no”. Lo que sí envejece, o
corre riesgo de envejecer, es la obra de teatro, es decir la que se hace acto.
Esta sí que puede lucir ajada, anticuada o cuando menos desfasada si quien se
hace responsable de montarla no logra que lo esencial de lo que está escrito
dialogue con los tiempos que corren.
En esto me ha hecho pensar “Pareja abierta”, la obra teatral
que David Mondacca acaba de presentar, esta vez junto a Jhazel Vargas (actriz
joven que prácticamente desde el vientre de su mamá, Claudia Andrade, está absorbiendo
teatro), por tercera vez desde la primera que hizo con la actriz cubana Susana
Pérez, allá por los años 90 en el glorioso El Socavón, y que repuso con dos
años de distancia de aquel debut, junto a Sandra Peña.
Como pieza dramatúrgica, la creación del Nobel Dario Fo y su
compañera Franca Rame no ha dejado de interesar a los teatristas en el mundo
latino. Basta echar una ojeada en internet para comprobar que de España a
Argentina, directores y actores siguen rindiéndose a la tentación de una
comedia que pone en cuestión el amor de pareja, la fidelidad y, sobre todo, al machito.
Escrita en los años 80, “Pareja abierta” muestra a un hombre
y una mujer unidos en convencional matrimonio. Tan convencional, que él hace
rato que es infiel y que ella lo sabe. Ese saber la tiene loca, histérica, al
borde del suicidio. A él, claro, eso le resulta insufrible y absurdo. Así que
una solución va a ocurrírsele: amor libre para los dos; él ya lo disfruta, pero
si ella entra en el juego, todo deberá ser perfecto, sin reproches ni celos.
El hombre empujará, pues, a la esposa a hacer algo que ella
no quiere, se burlará de sus fracasos… todo porque en el fondo no cree que “su”
mujer tenga éxito.
La comedia, como otras que han salido de la dupla Rame-Fo (Una mujer sola, Madre bruja, por citar
las que se han visto en nuestro medio) es muy divertida. Necesita, eso sí, de
buenos actores y Mondacca ratifica que tiene pasta de comediante. Vargas le
hace contrapunto, aunque todavía debe explorar en los matices de la actuación
para que su personaje evolucione tal cual lo pide la obra.
Uno se ríe, sí, sobre todo si es la primera vez que aprecia
la obra y no le es posible comparar con mejores experiencias. Y debe reírse hasta
que, si la obra está bien hecha, repara en lo terrible de la divertida
situación. Para el caso, la manipulación del esposo sobre la esposa que, aunque
el tiro le salga por la culata al primero, es nomás su juego. No es chistoso el
asunto y eso es lo que han querido develar los dramaturgos italianos a través
de la risa.
Vayamos ahora a la puesta de Claudia Andrade actuada por Mondacca para este 2015 y a
explicar lo dicho al principio acerca de envejecer. Contextualizar una obra en
el hoy y aquí, única forma de justificar la convocatoria de espectadores de hoy
y de aquí, es mucho más que aumentar referentes reconocibles, como una canción
de moda o como cuando se menciona, con terrible superficialidad, al movimiento
feminista Mujeres Creando. ¿La idea es arrancar risas? Se logra, pero ¿se
quiere o no desnudar machismos?
Contextualizar es entender que muchas mujeres mueren por el
machismo como para seguir chapoteando en lo anecdótico de la violencia y
haciendo humor con la escena del marido celoso intentando ahorcar a la esposa.
Reflexionar en el tema del matrimonio y de la trampa que
éste puede ser para una mujer que no mira sino a su marido, exige entender que
una mujer no se libera pasando de un hombre a otro, por muy científico rockero
que éste sea.
Pretender decir que una mujer puede romper las cadenas de
las labores de casa para atreverse con el mundo implica evitarle el triste
papel de la cuasi prostitución: Jhazel Vargas no necesita calzarse las medias
negras y mostrar el trasero para afirmar que la esposa va entendiendo el papel
de dueña de su destino.
Una obra de teatro nace vieja, se puede decir, cuando quien
la hace la trata como una fotografía de la realidad que aborda; una fotografía
tomada por el dramaturgo, no importa si hace 1.000 años o hace 30. En cambio, la
realidad, reflexionada por el teatrista, aprehendida en sus cambios, sus
tendencias, es la que le da el poder de reflejar, de espejo, a la obra
que elige montar, dirigir o actuar, la que entonces tiene todas las
probabilidades de lucir e impactar como nueva.
Ficha técnica
Título: Pareja abierta
Autores: Dario Fo y Franca Rame
Puesta en escena: Claudia Andrade
Dirección: David Mondacca
Actores: David Mondacca y Jhazel Vargas
Otros comentarios: "Pareja abierta", la humillación del gran macho (http://www.la-razon.com/la_revista/Opinion-Pareja_abierta-humillacion-gran-macho_0_2351164879.html)
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