lunes, 12 de marzo de 2018

La residencia de Italia está en tierras de los Cusicanqui.


Desde 2012, la casona se erige en un terreno que en 1888 pertenecía a Fermín Cusicanqui. Este hombre, que había nacido en 1840, era del linaje de los caciques de Calacoto (región altiplánica de la provincia Pacajes de La Paz). 

Mabel Franco, periodista
Fotos, Wara Vargas

En la plaza 16 de Julio de Obrajes —más paceña, imposible—, justo en la acera que está en frente de la iglesia del Señor de la Exaltación, un muro de pinos de una cuadra resguarda el hogar del Embajador de Italia. Es fácil darse cuenta de que allí se habla el idioma de Dante, pues entre los techos cubiertos de tejas que se ven desde la calle Díaz Villamil flamea la bandera verdeblanquirroja.

La construcción, que data de principios del siglo XX, está muy bien conservada y luce su belleza a un lado del inmenso jardín que alguna vez tuvo incluso una piscina, de cuyo recuerdo queda una casita en la que se refugiaban los bañistas.

La propiedad, “una de las más hermosas villas en La Paz”, a decir de Philipp Schauer, el exembajador de Alemania que se había dedicado a investigar la historia de obras arquitectónicas en la urbe (ver recuadro inferior), se erige en un terreno que en 1888 pertenecía a Fermín Cusicanqui. Este hombre, que había nacido en 1840, era del linaje de los caciques de Calacoto (región altiplánica de la provincia Pacajes de La Paz).

Descendientes de Túpac Inca Yupanqui, los Cusicanqui eran parte de la nobleza que los españoles reconocieron, como explica la historiadora Laura Escobari de Querejazu —también una Cusicanqui— , autora del libro De Caciques nobles a ciudadanos paceños. Historia, genealogía y tradición de los Cusicanqui, s. XVI-XXI.

Fermín Cusicanqui, ya ciudadano de la República de Bolivia, era “socio de varias empresas comerciales, poseía varias propiedades en La Paz, haciendas y minas, era socio de un banco y cofundador del Club de La Paz”, enumera Schauer. Y Nueva Economía, en un artículo sobre el empresariado paceño, escribió en 2010 que don Fermín fue, junto a Justo Pastor Cusicanqui,  uno de los primeros empresarios del transporte que tuvo La Paz. “Estos emprendedores, en las recuas de sus mulas, en 1860 hacían posible el comercio desde La Paz hasta Oruro y Cochabamba y viceversa. Venían del sur con sal y llevaban coca a las minas. A ellos les siguieron los que se dedicaron al negocio de rentar carretas jaladas por mulas y llamas que, aún ante la llegada del ferrocarril, se mantenían vigentes disputando la demanda del transporte”.



Una primera construcción en el terreno de Obrajes fue demolida en 1912 y la segunda, aún hoy en pie, fue elevada en 1921. Al morir Cusicanqui, en 1924, la casa no pasó a manos de ninguno de sus seis herederos, pues la había vendido a Jorge Saenz Cordón, un magnate de la construcción que en principio la usó para pasar el fin de semana y luego se instaló en ella.

En la década del 40, el bien pasó a manos de los italianos Pedro y Nicolás Linale, comerciantes que habían llegado a Bolivia junto con el checoslovaco Federico Weiss y que se dedicaron a importar carros de lujo (Austin, por ejemplo), motocicletas, las máquinas de escribir Olivetti, armas y hasta locomotoras. Su tienda-taller, aporta más datos el Embajador de Alemania, estaba en la avenida Montes y Uruguay.

Luego de la Revolución de 1952, la casa pasó a ser residencia de la Embajada de Perú y en los años 60, de Italia, representación diplomática que finalmente adquirió la propiedad.

La actual posesión extraterritorial italiana ocupa solamente una parte de lo que fue el predio Cusicanqui, el que llegaba, hacia el oeste, hasta el Choqueyapu. Hoy, la avenida Costanera y el terreno donde se ha construido el hospital de la Caja Petrolera lo separan de aquel río.

De todas maneras, el predio es enorme. Sólo la casa ocupa 400 m2 y  hay otra edificación posterior que los Linale utilizaban para exponer las máquinas que vendían. Están también los cuatro niveles de jardín con pinos, alguna palmera y flores ornamentales, incluido un conjunto de cactus y setos.

La vivienda, de cuyo diseñador no se tiene datos, es de dos plantas. Dos curiosidades han llamado la atención de sus ocupantes actuales. La primera es una capilla en la parte superior, que De Chiara utiliza para dibujar, una afición que se le ha desarrollado desde que está en La Paz. En dicha capilla se aprecian unos vitrales que son obra de Antonio Morán Gismondi, uno de los artistas de la familia vinculada con la fotografía en Bolivia. Obras suyas están también en edificios privados y públicos como el Palacio de Gobierno y la Subalcaldía de la zona Sur en La Paz; la Casa de la Libertad en Sucre, la Escuela de Comando y Estado Mayor Militar en Cochabamba.



La segunda curiosidad es un escondite para dos personas de pie que se halla en el cuarto cuerpo del librero que está en el ala derecha de la planta baja.

En un país políticamente turbulento, como muestra la historia de Bolivia en el siglo XX —en cuyos inicios, como se ha dicho, Cusicanqui encargó la construcción—, un escondite no estaba demás.

Recuenta Schauer que en 1930, Saenz Cordón convocó a una reunión de alto nivel con hombres de negocios, “con la intención de desarticular un inminente golpe de estado/revolución en contra del presidente Hernando Siles Reyes”, quien había logrado evitar una guerra con el Paraguay, pese a la presión de la gente.

No lo consiguieron. A fines de ese año, otra reunión, con todos los partidos del momento, principalmente liberales (Saavedra, Salamanca y Bustamante, entre ellos), decidió dar su respaldo a la candidatura de Daniel Salamanca. Éste, efectivamente, terminó sentado en la silla presidencial y llevó al país a la Guerra del Chaco.

Pero, basta de historia. El presente encuentra a la casa en un sector de Obrajes que mantiene un entorno arquitectónico coherente. Por ejemplo, la casa del presidente Bautista Saavedra (de fines del siglo XIX y principios del XX) está en una esquina frente a la residencia. Lo lamentable es que ya asoman edificios de varios pisos que amenazan con quebrar la armonía.

En 2016, la propiedad fue reconocida por el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz como Patrimonio Arquitectónico y Urbano de la ciudad.


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Fermín Cusicanqui Mostajo (1840-1924). Uno de los seis hermanos descendientes de los caciques de Pacajes establecidos en La Paz. Hábil comerciante, fue dos veces munícipe de La Paz, diputado y cofundador de la Cámara de Comercio paceña. Foto y datos del libro ‘De caciques nobles a ciudadanos paceños’, de Laura Escobari de Querejazu (La Paz, 2011).  (ver foto en fotogalería)

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Guía turística e histórica de La Paz. Philipp Schauer, quien en 2013 era embajador de Alemania en Bolivia, editó una guía en castellano e inglés (Ed. Gisbert, 2013), que hace un recorrido por los edificios notables de La Paz. En ella se recogen datos sobre el pasado de inmuebles privados y públicos que se pueden hallar en la urbe, por ejemplo la residencia de Italia.

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La nota fue publicada originalmente el 23 de junio de 2013 en la revista Escape de La Razón

1 comentario:

  1. La fotografía de Don Fermin Cusicanqui Mostajo fue proporcionada por willy knaudt y proviene del archivo fotográfico de la Familia Knaudt Cusicanqui

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